Desde un rincón del sur

Mar 19

Luna y lluvia

Mientras los perros comían, observó la luna que en su lento caminar hacia el este había dejado atrás a Orión. Un gran círculo difuminado por un velo albero la tenía prisionera. “Mañana llueve”, pensó. Se lo enseñaron desde pequeño sus padres y sus abuelos. “Cuando la luna tiene cerco, es que va a llover”, le decían.

Al despertar de madrugada, sintió un vago rumor de agua que caía sobre el tejado. Una cortina de pequeñas gotas tamizaba el suelo en su caída.

19 de marzo de 2016. San José. Día de los Pepes


Nov 24

Sr. D. Papa

He leído, con sorna e incredulidad, su último gran descubrimiento sobre la ausencia de animales en el portal de Belén y la presencia de una supernova:

http://sociedad.elpais.com/sociedad/2012/11/21/actualidad/1353456999_980300.html

Y lo ha publicado en un libro y todo.

Confieso que me he quedado estupefacto.

Éste es el problema que nos preocupa ahora a los andaluces y a los españoles y creo que a más personas.

Hombre de Dios, ¿tantos años desde aquel evento y nadie se había dado cuenta?, ¿le han asesorado los napolitanos que en sus belenes no aparecen ni la acémila ni el buey?, ¿dónde queda ahora nuestro cometa?, ¿cómo le explico yo a mi nieta Carmen, de cuatro años, que el Papa dice que al lado del pesebre no había cuadrúpedos?…

Espero que no haya escrito ex cátedra porque, si así fuere, quedaríamos excomulgados. Además, los ayuntamientos deberían poner unos contenedores especiales para reciclar tantas figuritas de mulas y mansos toros en estos días venideros.

Sinceramente creía que se dedicaba a otros menesteres más importantes: el hambre, la pobreza, la vivienda, la igualdad, la paz,…

Veo que lo de San Francisco de Asís no es lo suyo. Tal vez porque su linaje sea germano y no latino.

No hable más de estas cosas que mis vecinos gaditanos, en carnavales, le van a volver a cantar aquello de: “Yo ya sabía que Benedicto no caía bien”.

Y aquí paz y allá gloria. Feliz Navidad, Dr. Ratzinger.

                                    Alhaurín el Grande, 22 de noviembre de 2012 


Ago 4

Amores

Desde el rincón, junto a la puerta de entrada de vehículos, unas chicas, mujeres ya, estudiosas, comentan. ¿Las tres primeras horas de clase? ¿Si la noche anterior no pudieron dormir? ¿Algún ronroneo de Cupido más o menos lejano? ¿La incomprensión de los mayores? ¿Tal vez…?

Bajo la copa del árbol, frente a la puerta de salida del módulo, unos chicos, hombres ya, estudiosos, comentan. ¿Las tres primeras horas de clase? ¿Si la noche anterior no pudieron dormir? ¿Algún ronroneo de Cupido más o menos lejano? ¿La incomprensión de los mayores? ¿Tal vez…?

Desde el rincón, ella le lanza una furtiva mirada.

Desde el árbol, él le lanza un furtiva mirada.

De cuando en cuando chocan y se desvían hacia otro lado.

Alguna que otra vez él la sostiene.

Cada vez son más frecuentes, en el recreo, en las escaleras, en las clases,…

Se aprecian, se gustan, pero no se lo dicen.

El fuego prendido se aviva a medida que avanza el curso.

Llega la graduación y hay que expresarlo. Sufren.

¿Y si no? ¿Qué dirá? 

Él se lo escribe.

Ella, dubitativa entre quiero y no quiero, no acepta. Llora.

Se hablan, se escriben, se desean ver.

Tienen nervios, miedo, ansias.

Se quieren. Son felices.

                          Alhaurín el Grande 4 de agosto de 2012 


Mar 14

13 de marzo de 2012, martes

“Trece y martes, ni cases ni te embarques” impera, secular y desafiante, el refrán.

Para los nacidos en la cultura latina, día nefasto. Para los anglosajones es el trece y  viernes.

 Mientras más conocimientos tenga el pueblo, menos espíritus y dioses.

¡Cuántas creencias hueras en nuestra gente ¡Cuántas supersticiones!

¡Qué sendero más largo hasta alcanzar alguna sabiduría!


Nov 27

Día del Maestro

No sé quién instituyera el “Día del Maestro”, tampoco me preocupa.

El Maestro, para un niño, es el todo y se le llena el alma cuando dice: “Mi Maestro dice…”

A lo largo de la vida uno tiene muchos maestros, pero hay uno, o quizá dos o tres a lo sumo, que es el Maestro: el que te enseña; el que te guía; el que te educa, con palabras y con su ejemplo; en quien confías; al que adoras;…

Cuando vas consumiendo años, cuantos más mejor, recuerdas a tu Maestro con nostalgia, con amor y, sobre todo, con agradecimiento.

Mi maestro se llamaba D. José Díaz Mena.

Hoy, 27 de noviembre, siempre fue hasta que algunos desnortados, incultos politiquillos de tres al cuarto, lo suprimieron, el “Día del Maestro”. Felicidades a cuantos os entregáis al maravilloso trabajo de luchar por unos niños mejores.



Sep 23

Reflexiones

“Pedro, me gustaría que, cuando tuvieras un rato, hicieras algún comentario en tu blog o por correo electrónico a tus alumnos sobre la crisis que atraviesa el mundo,…, tu punto de vista sobre el futuro que nos espera a los estudiantes,…“                     (Manuel Trujillo. 2º Bachillerato)

Queridos alumnos:

A lo largo de mis años he visto muchas crisis: desde mi niñez, en que había verdadera hambre porque no había nada, hasta la de ahora. Pero no quiero aburriros con historias que, por otro lado, también sería conveniente recordar alguna vez porque si un pueblo no conoce su historia, tarde o temprano la volverá a repetir.

La crisis de ahora es seria y todavía hay quien no se ha dado cuenta.

Si me ciño a vuestra edad (hablando siempre en términos generales, o sea, la mayoría de vosotros, excepto salvedades) sois hijos de la abundancia: nacisteis en pleno auge de la bonanza; salíamos de una crisis y el dinero fácil fluía; había para todo: préstamos, pisos, terrenos, casas, comidas a la carta, viajes, juegos de lujo, enseres de casa caros, vestidos y zapatos de marca,… Todo os parecía natural. Entre vuestros progenitores se escuchaban frases como: “Si no quiere, que no estudie. Todo el mundo no va a tener carrera”; “Si el niño quiere algo, que no pase ganas”; “Cómprale lo que quiera, que para eso lo gano yo”; “Mi niño viste en condiciones, que para eso lo gana su padre”; y podríamos seguir poniendo muchos ejemplos más.

El tener un trabajo cualquiera, incluso sin cualificar, donde se ganara bastante, daba poderío y se fueron relajando muchas costumbres, se fue perdiendo el respeto a instituciones, a creencias y a personas representativas de la sociedad (léase mayores –abuelos, padres,…-, médicos, funcionarios, jueces, maestros,…). La única meta era ganar más como fuera, disfrutar del ahora, del momento presente, del ya.

Los gobernantes también fueron unos manirrotos: eran espléndidos, promesas de dar, de mejorar, de calidad de vida, de entregar a fondo perdido,… Y no entro en especulaciones de si fueron honrados o se llevaron cuanto pudieron. ¡Qué bueno es uno cuando hace cosas con el dinero ajeno! ¡Cuánto se ha derrochado en política a costa del contribuyente! Y…

… Y ahora viene lo que era natural, ese ritmo no se podía mantener. ¿Qué habíamos producido desde el noventa y tantos en adelante? Nada en el sector primario, algo en el secundario y muchísimo en el terciario o sector servicios.  Y deudas, muchas deudas, de hipotecas, de préstamos de todo tipo (hasta para ir de viaje o a una feria o para un bautizo o…). Los bancos prestaron sin tener fondos, de ahí su crisis de ahora. Y, más aún, nuestros políticos, en su afán de ganar votos, también nos endeudaron y gastaron y gastan más de lo que recaudan y los ayuntamientos tienen deudas, que son nuestras porque las tenemos que pagar. Y el estado está igual y su deuda también es para nosotros.

¿Cuál es el futuro? ¿Qué será de vosotros?

¡Ay! Yo quisiera decir algo bueno y lo voy a decir. Esto no va a durar siempre. Se me vienen a la memoria ahora dos textos: uno, de la Biblia en el libro del Génesis, cuando José interpreta el sueño del faraón y le pronostica que después de siete años de abundancia, vendrán siete años de penuria, pero sólo siete, y hay que administrar bien en tiempos buenos para que no falte en los malos; otro, de mi poeta predilecto, Antonio Machado, quien en su libro “Campos de Castilla”, en el “Poema de un día” escribía: “Pasados los carnavales,/ vendrán los conservadores,/ buenos administradores/ de su casa./ Todo llega y todo pasa./ Nada eterno:/ ni gobierno/ que perdure,/ ni mal que cien años dure.” Sabéis que no soy de ningún partido político, pero me gustaría que esta crisis se solventara no como dice D. Antonio con otro partido sino con una unidad nacional de todos los partidos. ¡Demasiado pedir!

Es fin, qué os digo. Soy optimista por genética y por convicción. Si mis padres no hubieran luchado para que tuviéramos otro estatus al de ellos, no estaría ahora escribiendo estas líneas. Lo sabéis. Creo que esto, aunque tarde más o menos, algo que es impredecible, tiene que mejorar. Eso sí, tenemos que reflexionar sobre nosotros: nuestra producción, nuestro trabajo, nuestras creencias, nuestros objetivos, nuestro pasado y nuestro futuro. Y, sobre todo, y esto es lo que más os concierne, buscad una meta, aprovechad el tiempo, formaos al máximo, no escatiméis horas al estudio, aprended idiomas, habladlos, olvidaos de todo cuanto os pueda apartar de vuestro objetivo, sed siempre vosotros y no dejéis nunca que otros piensen por vosotros. Por supuesto que debéis tener tiempo para el ocio, es necesario, pero no lo alarguéis demasiado. El futuro es vuestro; pero, por el camino que van las cosas, únicamente de los elegidos.

¡Ánimo, pues, y adelante, que podéis!

Un abrazo. Pedro.


Sep 21

Otoño

En el Parque del Norte las hojas de las acacias, de los castaños de indias, de los chopos, de los olmos,…, pintan el suelo de marrón con todos sus matices: claro, oscuro, anaranjado, amarillento, verdinegro, chocolate,… A la mínima brisa corren sin meta fija o se alzan balanceándose en el vacío rígidas, por muertas, frágiles, etéreas. El sol alumbra con menos fuerza, más dorado. Entre los árboles se ven caminar hombres y mujeres, a quienes la vida les permitió disfrutar largos años.

Más abajo, en el colegio Príncipe Felipe, a la hora del ángelus, se levanta un griterío de finas y agudas voces infantiles.

  Ha llegado el otoño.


Sep 13

Cosas de abuelos

Primer día de colegio.

Con tu vestidito naranja de estreno, el sudor de la fiebre nocturna brillando en tu cuerpecito precioso y tu lazo blanco en el pelo. (- “Es de princesa, abuela. ¿Verdad que las princesas tienen lazos?” - “Tienen lazos y van al colegio y juegan y pintan…”) Subimos la cuesta del Huerto Piojo, la empinante calle Albaicín y el recodo del colegio Picasso. Las mamás contaban sus cuitas, se saludaban; hacía calor esta mañana de septiembre. Tomaste mi mano y me arrastrabas en busca de los columpios y “el parque” cuando las respectivas maestras aparecieron invitándoos a hacer un tren. De pronto vimos que recorrías el simulacro de fila y que, espontáneamente, te colocabas de las primeras, apoyando tus manitas en los hombros del niño anterior. Seguías pegada a tu mochila,  que en ningún momento quisiste que te ayudáramos a llevar. Mamá y yo nos mirábamos, satisfechas por tu desparpajo, mientras  otros se rezagaban compungidos sin querer avanzar. Dispuestas a marcharnos, invité a mamá a que te echara un vistazo de nuevo. Sus lágrimas resbalaban al volver la cara: tú estabas llorando.

Al mediodía mamá me llamó loca de alegría: venías contentísima de tu primer día en el colegio Picasso.

       12 de septiembre de 2011

       Fuensanta Bravo Sánchez 

Segundo día de colegio 

Subí rápido la cuesta de la calle Albaicín. Entre aquel tumulto de madres charlando, vociferando algunas, llamando a otras desde lo lejos, no vi a quienes iba buscando. Bajaba a paso lento, algo cabizbajo; la carrera había sido en vano. Pero, de pronto, a unos veinte metros de la curva aparecieron ellas y Carmen, vestido blanco y lazos rojos, soltándose de la mano de la madre corrió hacia mí con los brazos abiertos: “Abuelo, abuelo”. La cogí entre los míos, echó su cabecita en mi hombro, como suele hacer, y se dejó querer. Así llegamos al Picasso. Un besito de despedida y atravesó el portón. ¡Qué bonita está!

13 de septiembre de 2011

Pedro Gómez Gamarro


Jul 25

Encuentro

El levante, en su eterno encaje de bolillos de incansables idas y venidas, fue testigo de nuestro primer apretón de manos: pleno, el mío; dulce, el tuyo. La mirada, profunda. Luego, otros saludos, conversación varia, comentarios, merienda,…

Caía el sol por la Sierra de Ojén.

De nuevo las manos unidas, más tiempo.

De nuevo la mirada, fija y honda.

No hubo adiós.

Vivimos hoy ya treinta y nueve años.


Jun 27

Carta a los alumnos

Queridos alumnos:

Ha llegado la hora de despedirnos.

Unos habéis pasado cuatro cursos y pico conmigo; otros, tres; algunos, el presente.

Sé muchas cosas vuestras, académicas y personales (gustos, familia, ilusiones, amores,…). También vosotros sabéis bastantes mías,  aunque no me prodigué mucho en anécdotas.

Juntos hemos aprendido mucho: vosotros de mí y yo de vosotros.

A la hora de examinar estos años creo que hay un balance positivo. Indiscutiblemente podía haberos enseñado algo más o bastante más. Podía haberme dedicado más a que entendieseis en profundidad textos o a que leyeseis mejor o a incidir en la historia de la literatura o…

Pero puse todo mi empeño en que dominaseis el idioma en todos sus entresijos. De pequeño aprendí que quien sabe un idioma reina en el mundo.

Sé que os falta mucho que aprender. También a mí. Mientras más se sabe, más se da uno cuenta de lo que le queda por conocer, pues el desconocimiento de la sabiduría aumenta en proporción geométrica a tu aprendizaje.

Creo que, en líneas generales, nuestras clases fueron amenas, nos reímos, comentamos cualquier asunto de actualidad, nos fuimos a otros mundos colaterales a la explicación, a otras culturas, a la historia, a la geografía,…

Trabajamos bastante, mucho. Yo, también. Las clases hay que traerlas preparadas y yo lo hice. Lo sabéis.

Corregimos todo, creo.

Siempre fui con la verdad por delante, nunca fui a cogeros si no hicisteis algo.

Puntué lo positivo que presentasteis que, gracias a Dios, fue mucho.

Pretendí ser imparcial en mis juicios políticos, deportivos, incluso de verdes y moraos, a pesar de mi manifiesta tendencia desde pequeño. Siempre respeté la opinión, creencia o gusto de cualquiera de vosotros.

Quise enseñaros la vida, ejemplos del acontecer diario, de vuestro futuro, seriedad en el trabajo, puntualidad, disciplina con vosotros mismos, entrega, colaboración entre vosotros, saber estar en cada momento.

Me hubiera gustado haberos llevado a la universidad, pero no es posible. Me ha faltado un año. Mas no os preocupéis, estáis en el buen camino, tenéis un bagaje almacenado que sabréis sacar a flote cuando lo necesitéis.

Gracias  a cuantos os preocupasteis por mi salud en determinados momentos; a algunos, muy especialmente. Obviamente, me imagino que otros rezaron a algún santo para que la baja durara mucho tiempo. Es una broma.

Si en algo ofendí a alguno, ruego me disculpe. Nunca fue mi intención.

Y para terminar dos últimos consejos que me habéis escuchado múltiples veces:

Uno, que es lema en mi casa desde siempre, el proverbio chino: si lo oigo, lo olvido; si lo leo, lo recuerdo; si lo hago, lo sé.

Dos, que estuvo conmigo desde mi infancia en mi Arriate natal: “Si otros lo han conseguido, yo también”.

Que la vida os trate bien. Os lo deseo de todo corazón. No desfallezcáis nunca. Sed fuertes y luchad. Soñaré, y espero vivir para verlo, que muchos de vosotros llegáis muy alto.

Muchas gracias por todos estos años.

Alhaurín el Grande, 8 de junio de 2011

Pedro Gómez Gamarro