Desde un rincón del sur

Abr 29

Maestra

Tras recuperarse de la operación, esta semana ha vuelto a clase como si fuera el primer día: con incertidumbre; con inquietud; casi, diría, con miedo.

Siempre hizo bien las cosas, pero nunca se lo creyó. Es querida de todos, mas aún piensa que hay que dar más. Tras treinta y siete años de entrega total a la escuela, todavía tiene fuerzas para seguir luchando..

Dentro de poco dejará cuartillas, lápices, mapas,…; siempre llevará en el corazón a sus niños, a sus alumnos, a los que entregó su vida.

No le han llegado las nuevas tecnologías, ni el exceso de burocracia inútil. Piensa que la enseñanza perdió mucho con los inventos modernos; necesarios, sí, pero no sustitutivos del tú a tú, de la constancia, de la lucha individual para llegar a la colectiva, del esfuerzo por lograr hombres y mujeres íntegros, preparados para afrontar todas las vicisitudes, ahora tan poco esperanzadoras, de sus vidas.

En breve, dejará definitivamente la escuela, su escuela. Se va contenta, con la labor hecha, con el trabajo completo.

De momento apura los últimos días docentes, con la misma ilusión del primer día, entregándose totalmente a su vocación: la enseñanza.

29 de abril de 2011


Abr 21

Liturgia

Como cada año, salvo alguno, en torno a una mesa nos volvimos a ver y a reencontrar.

Como cada año, anécdotas, curiosidades, vivencias, jubilaciones, alegrías,…

Como cada año, ausencias, enfermedades, inquietudes, no saber qué le pasó a…, problemas,…

Pero este año…

Este año, Fuensanta nos recordó nuestra historia: “Aquella idea de volver a reunirse, a encontrarse, a saberse, se hizo realidad… El marco era espléndido: el edificio portentoso del Seminario, las anchas galerías donde tantas horas matutinas y vespertinas habían recogido el eco de vuestros pasos, vuestras risas, vuestras congojas, vuestras  dudas y las incertidumbres propias de esa edad en que todo está por descubrir, por estrenar,… La capilla nos acogió diáfana, con una luz entre envolvente y mágica que trazaba fronteras apenas perceptibles, pero ciertas, en vuestras miradas y en vuestros gestos.

La convivencia fluía, los abrazos, los apretones de manos, los reencuentros, los viejos pero bien atesorados recuerdos, las anécdotas, la sonrisa de quienes no fuimos partícipes, ni protagonistas de aquellas historias pero que, en definitiva, también habíamos hecho nuestras.”

Este año, Fuensanta nos habló de lo que nos dio el Seminario: “…en ese día las risas, el tono distendido, próximo y cálido de vuestras conversaciones me hicieron constatar que realmente había elementos que establecían un nexo tan fuerte que no podrían romper ni la distancia, ni el tiempo.

El Seminario, con sus más y sus menos como toda institución humana, os dio una formación sólida e imperecedera, pero sobre todo os forjó, a sangre y fuego, en unos valores tan profundos que dotó de una impronta y un carisma especial la estructura de vuestra personalidad. Tendréis cada uno de vosotros vuestras características pero hay una especie de clase, de distinción, de toque que os configura. Habéis sido impregnados de honestidad, de responsabilidad, de honradez, de gusto por la satisfacción del trabajo bien hecho, del compromiso y de no hacer las cosas a medias sino con la entrega del que “mete el hombro” con todas sus consecuencias y esos, esos son valores muy cotizados, valores en alza en los tiempos que corren. Y todo ello lo lleváis puesto, como un traje a medida, y lo vais transfiriendo a todas y cada una de vuestras actitudes ante la vida y las circunstancias. Y lo mejor es que casi no os dais cuenta.”

Este año, Fuensanta nos hizo un ruego: “Por eso hoy os pido que, siempre que podáis y vuestras fuerzas alcancen, no dejéis nunca de reuniros en este día, tan sumamente entrañable, para seguir unidos por esos lazos indisolubles que le dan al ser humano ese halo y ese resplandor que lo hacen mágico, que lo hacen único, y brindar una y otra vez por la VIDA.”

Como cada año, hemos celebrado plenamente la liturgia del Jueves Santo.

21 de abril de 2011

 


Ene 31

Auroreros

Nunca quiso ir a su tierra. Siempre se negó a recorrer de nuevo aquellos lejanos lugares de su niñez. Intentó tachar de su memoria las vivencias de su juventud. Son demasiados recuerdos de quien jamás aceptó su estatus. ¿Cómo volver a La Cimada, a la Fuente Don Pedro, a las Huertas Bajas, al río Guadalcovacín, a la Callejuela, a la gente que no era de su estirpe, a …?

Una y otra vez le insistí inventando mil argucias: escribir sobre los antepasados, enseñar a los nietos historias familiares, revivir experiencias,…

Una y otra vez idéntica respuesta.

Hay mucho dolor y sufrimiento de años que se quieren olvidar e, incluso, ocultar.

Ésa no era su casta, ése no era su linaje, ese vivir no le debió corresponder y lo tuvo que sufrir.

Hoy, durante la cordial visita, le enseñé fotos en blanco y negro de otros tiempos, de los de mi infancia. Y, cuando se animaba, le traje a la Virgen de la Inmaculada de toda su vida, a Los Auroreros y sus coplas y sus salves. Y rememoraba y tarareaba aquellas letras impregnadas en cada una de sus células. Y…

-       “Un día me vas llevar contigo por todos esos sitios”

Iremos, claro que iremos.


Dic 21

Queremos la verdad

En cierta ocasión una compañera, cercana a IU, me dijo que los del PSOE eran maestros en hacer huelgas y en enturbiar cualquier asunto que no les viniera bien.

Hoy, después de muchos años, vuelvo a constatar que llevaba razón, entonces y hoy día. Se me olvida la cantidad de cuestiones con que semana tras semana nos viene distrayendo el gobierno para que “los españolitos de a pie” no nos acordemos de lo realmente importante: estamos en crisis desde antes de que Zapatero la asumiera y vamos a peor aunque se empeñen en decirnos lo contrario. Valgan como ejemplo de distracciones gubernamentales las elecciones catalanas, hasta en las sopas nos metieron algo que compete a los de allí fundamentalmente (¿qué dirían ellos si dedicaran en su Catalunya igual tiempo a otras elecciones de cualquier comunidad española?); el siempre manido partido del siglo; la ministerial buscada huelga de los controladores; la increíble enésima tregua o alto el fuego de ETA; el paseo a oriente del poco fiable Rubalcaba, ¡sabe latín!; la sucesión de Zapatero, ahora; y no menciono otras menudencias a las que son tan adictos muchos: asesinatos, muertes, separaciones, partidos de lo que antes llamábamos fútbol, las declaraciones de unos y de otros, las pensiones de los trabajadores que no de los políticos que estos ya se las ponen bien altas y no nos las dicen, y unos largos …

Lo peor es que otro gobierno de otro color no haría algo muy distinto, estoy seguro. Probablemente seguiría la misma línea escaparatista y figurante de estos.

Señores del gobierno y de las oposiciones: dígannos la verdad, ¡qué menos!, y déjennos siquiera el mendrugo de pan que nosotros ganamos y ustedes despilfarran.


Dic 13

Arte

En el Paseo de los Tristes de Granada, bajo el manto de la Alhambra, en una noche de cálido estío, comulgué con el cante de  Fosforito, El Chocolate, José Meneses, Enrique Morente y Don Antonio Mairena, hasta casi despuntar el alba.

Como todos ellos, Enrique era arte.

Descanse en paz.


Sep 19

Otoño

Un confuso tropel de niños, padres, carteras, gritos, nervios, ilusiones, pataleos, “no quiero”, chucherías, risas y llantos satura las calles. Mayor cuanto más cercano al colegio. 

Es la hora de entrada y esta mañana, tras las primeras gotas de lluvia, la tierra abrió sus fragancias e inundó con su aroma toda la algarabía infantil.

En la huerta, la serenidad del agua del cielo alimenta los cercanos caquis, los duros membrillos y las rojas granadas.

En cada inspiración profunda invade el espíritu el olor a humus y a arcilla mojados. Se respira paz.

Huele a otoño.


Ago 12

Calor


El progreso nos atiborra con cifras, estadísticas y datos meteorológicos veraniegos que la inmensa mayoría no escucha, ni quizás oiga, y que algunos vemos como  lo que siempre existió, aun con peores condiciones de vida.

Estos dos últimos días ha habido en distintas zonas del sur de España alerta, amarilla o naranja, por altas temperaturas. Nos lo repiten una y otra vez, nos dan consejos, que si el golpe de calor, que si no abras ventanas, que si…

Algunos hemos experimentado esta climatología estival cuantas veces marcan los años vividos sin que hubiera, tiempo ha gracias a Dios, no una radio que te informara y aconsejara, sino ni siquiera una radio. Y en verano se cerraban las casas a mediodía, y se procuraba no salir, y beber agua fresca del cántaro que se trajo de la fuente por la mañana, y…

¿Y los campesinos? ¿Y los segadores de las  hazas de secano de mi pueblo o de las campiñas sevillanas de Ecija y alrededores?

El sol, a plomo; árboles, ni uno donde mantener la damajuana a la sombra; pañuelo anudado en la cabeza, sombrero, camisa abrochada hasta arriba y hasta los puños, el hocino en una mano y la gavilla de trigo formándose en la otra; la calima perenne, …

También hacía calor, mucho calor. Eran cosas del verano. Algo natural, sin más importancia. Si no hace calor en agosto, ¿cuándo va a hacerlo?



Jun 24

Ritual

Agua, romero, tomillo, albahaca y pétalos de rosa duermen toda la noche en la terraza para embriagarse de rielar de luna, de fulgor de estrellas, de brillo de constelaciones,  de luces cálidas de fuego, de humo de quema de “Júas”,  de fiesta de inicio del estío, de olor del cercano mar, de humedad nocturna, de brisa matutina,…

Al alba, esa agua perfumada empapa las femeninas mejillas en un rito ancestral.

Es el agua mágica de la noche de San Juan.


Soledad

Dejo el mostrador tras un  “Siéntese que ahora le llamamos”.

Allí, desde el sillón, veo cómo un hombre empuja a otro en una silla de ruedas hacia la zona de admisión. No son familia. Es obvio. Desaparece, se presenta de nuevo con una maleta, cobra doce euros y se despide con un  “Gracias. Que se mejore”.

El recién llegado busca en la bolsa de atrás de su incómodo asiento, saca una carpeta, extrae unos papeles y se los da a la secretaria.

-      “D. Juan, póngase ahí a un lado. Ahora le llamamos”.

Con gran esfuerzo D. Juan vuelve a colocar la carpeta en el respaldo y ahora, con destreza, como quien está muy acostumbrado, gira la silla, coge la rueda metálica con la mano izquierda, ase con la derecha la maleta y lentamente se separa unos cuantos metros hasta llegar junto a una mesa baja.

Son las tres y media de la tarde. El trasiego de médicos, enfermeros, visitantes, enfermos dados de alta y pacientes en espera de que se les llame aumenta en la sala de recepción, demasiado fría.

Es la hora de la medicación y D. Juan, con la naturalidad de lo que es cotidiano y habitual, coloca dos grageas en la palma de la mano y se las echa a la boca. No tiene agua y cuesta trabajo bajarlas.

-      “Pedro Gómez”

El celador me llama y nos vamos con una última mirada  a ese hombre inválido y solitario que, al menos de momento, no comparte su enfermedad con nadie.

¡Qué afortunado es uno!


Jun 9

Discípulos

Uno pretende captar, dominar el tiempo; lo programa cual si fuera su propietario; decide qué hacer ahora, luego, después y más allá.

Ingenuo. En un pispás la planificación se desmorona, se viene abajo y cae. Entonces el yo calculador, poseedor de los días, se siente impotente ante los elementos y ha de resignarse.

Y en esa soledad, aceptada a regañadientes, repasa momentos, piensa en el pasado y en el presente, y mira al futuro y sueña algunos deseos.

Una simple operación, que iba a durar a lo sumo dos semanas, se convierte en un calvario de dolor, de miedo al qué será esta complicación, de abatimiento, de oscuridad a veces, de optimismo otras muchas, de lentas e interminables horas, de pausada y esperanzada alegría al fin, aunque lejana.

  La familia te mima; los amigos, siempre escasos mas incondicionales, te arropan; los allegados y compromisos te llaman con un “ me he enterado de que…”.

¿Falta alguien? ¡Claro que sí! Tus alumnos, ¿dónde están?, ¿qué piensan?, ¿se preocupan  por la falta de clases o se alegran de la ausencia de ellas?, ¿dejaste algo en ellos?, ¿qué les enseñaste?, ¿serán, gracias en parte a ti, hombres y mujeres de provecho el día de mañana?, ¿con qué ilusión afrontan la enseñanza posobligatoria?, ¿abandonarán para siempre los estudios?

Estas ocupaciones me tenían cuando, hace unos días, Isabel María, Antonio, Rocío y Esperanza, cuatro luchadores natos, trabajadores empedernidos y tenaces, me alegraron la tarde del sábado.

Gracias. Hay vivencias que no se olvidan.