Desde un rincón del sur

Abr 18

Santo Sepulcro

Entre todas sobresale ella, la más hermosa, la única.

Cruza la noche serena, plena de silencio.

Una cruz, guía.

Dos ciriales, escoltas.

Tres estandartes, identidad.

Trajes oscuros, seriedad.

Mantillas negras, elegancia.

Música religiosa, recogimiento.

Luces que se silencian, mudez.

Pasa el Sepulcro, oración.

Entre todas sobresale ella, la más hermosa, la única.

Majestuosidad.


Abr 17

Cigüeñas

Aparecieron con sigilo, altas y ganchudas, blancas, del ala negros los extremos.

Increíble.

“¿Cigüeñas?”

Cambio de sentido en la rotonda, la velocidad se aminora.

“¡Cigüeñas!”

Sobre el tronco de palmera, deshojado por los embates del picudo rojo, dos elegantes cigüeñas dibujaban el cielo.

- “¡Ven, vamos! Te voy a enseñar un sueño.”

- “¿Dónde? ¿Qué es?”

El coche avanza con miedo.

- “¿Cómo es posible? Aquí nunca hubo. Se irán.”

Amaneció de nuevo. El trabajo, ese día, quedaba más lejos.

Había una rama en la palmera.

“¿Estarán anidando?”

En el devenir de soles y lunas crecieron las ramas, se inundaron de follaje y, por fin, allí se ofrecía orgulloso el nido.

El domingo hubo cohetes.

“¿Se habrán asustado? ¿Se irán?”

A la vuelta de la capital, aún la sal del mar en los pulmones,…

-“No están”

-“¡Por Dios! ¡Qué pena!”

Amaneció plúmbeo y lluvioso el lunes. Y una ilusión, una inquietud en el acercamiento y…

En la casa sonó el móvil: “titití, ti ti;   titití, ti ti.”

Las cigüeñas en el nido. Todo bien

Allí, en su atalaya, una, de pie, acicala la vivienda; otra, echada, engora.

“¿Surcarán el aire cigüeñitos?”

Hay motivos y esperanza.


Abr 2

Paco

Por el camino disfrutamos de los últimos dorados rayos de sol.

Cae la tarde. A un tiro de piedra, apoyados en sendos cayados, padre e hijo, guardan las cabras. Éste junto al  Camino del Bujeo; aquél, al otro lado de la piara. De pronto, algunas deciden cruzar la carretera en busca de nuevos pastos en la haza cercana. Paco, sin inmutarse, sin descomponer la figura, apoyado en la madera con ambas manos y descargando el peso corporal sobre ella, emite un doble sonido laterogutural  admonitivo:  “lchg, lchg”. No hay más. Las fugitivas se dan la vuelta con toda celeridad y vuelven al rebaño.

Al pasar junto a ellos,

- “Buenas tardes”.

- “Buenas tardes, Buenas tardes. ¿Vamos a dar un paseíllo? Hace un vientecito fresquito”.

Es verdad. Corre el norte y se siente en las carnes.

- “Andando se quita, hasta luego”.

- “Con Dios”.

Comentamos que Antonio no seguirá los pasos de su padre, aunque ahora le ayude. Puede y debe correr más altos vuelos. Es ley de vida. También los nuestros vivieron una cultura de subsistencia y metían las cabras por el ojo de una aguja, pero lograron que nosotros tuviéramos otras miras.


Mar 18

Jóvenes

Tras un despertar ceniciento, en la lejanía el campo se despereza alegre y dorado.

Los alumnos, plomizos muchos, rebuscan en los rincones olvidados de su cerebro algunos conceptos con que responder a las cuestiones del ejercicio.

Quedan pocos a quienes les importe saber, aprender, aprehender todo. La inmensa mayoría, convertida en masa, abandona cualquier interés cognitivo para sumirse en ese mundo amorfo lleno de programas basura, tuentis, vida fácil,…

Observo con pena y altísimo desprecio una juventud engendrada en la opulencia, caminante en el “no me gusta”, la vagancia y la pereza, carente de obligaciones y reivindicante de múltiples derechos por cuya consecución no movieron un solo dedo.

Miro con preocupación a ese puñado de jóvenes anhelantes de un futuro digno, trabajadores incansables y, por ello, menospreciados, postergados y repudiados por sus compañeros.

Que el futuro premie y recompense a estos jóvenes para bien y subsistencia  de la inanición de los anteriores.


Mar 17

Reinstauración

Los hay que están siempre alerta y quizá, como si fueran un felino cualquiera, agazapados esperando encontrar la errata, el fallo con el que mostrarle ufanamente al errante el mismo e, incluso, darse ciertos aires de grandeza, de creerse superior al pecador. Esto ha ocurrido con el vocablo “reinstauración” que aparece en el cartel que la Cofradía de la Vera-Cruz ha publicado. Han aseverado y criminalizado la no existencia de la misma en el diccionario de la RAE, han presumido de su sapiencia, han…

¿Por qué no buscamos antes qué posibilidades tiene una palabra para que sea válida? ¿Por qué no nos informamos antes en fuentes autorizadas sobre el buen uso y la corrección de la misma?

En el caso que nos ocupa podían haber indagado en los diccionarios de los eminentísimos Doña María Moliner y D. Manuel Seco; estudiado la formación de sustantivos a partir de un verbo; o rastreado las múltiples entradas que el susodicho vocablo, omnipresente en todos los campos del saber y trabajo humanos, tiene en Google.

Va siendo necesario que desaparezcan estos “maestrillos de al cuarto” y que luchemos de verdad por la pureza del lenguaje.


Dic 28

El arroyo Grajero o el tiempo de las naciones

Unos vecinos nuevos han colocado un letrero en el portón de su finca: “Arroyo granjero”. Cierto que los azulejos son muy elegantes, pero el contenido dista de la realidad.

En el paseo vespertino hablamos con Juan Serrano y su mujer, andariegos como nosotros.

- Juan, ¿no es arroyo Grajero?

- Yo estoy en que sí, a mí me parece que ésos se han equivocado.

- Mi suegro siempre dijo Grajero; además granjero viene de granja y aquí, que yo sepa, no hubo ninguna nunca.

- Claro, claro. En los mapas y en todos lados aparece Grajero; en la escritura de mi finca pone: limita con el arroyo Grajero. Esos se han equivocado. Además las granjas son de ayer de mañana, se oían de los Estados Unidos. Pero, ¿qué son los Estados Unidos? …tres días contando pasado mañana.

Cada pareja siguió su camino. Nosotros, rumiando esa verdad incuestionable sobre la escasísima historia de los norteamericanos.

Debemos preguntar a los viejos del lugar el nombre de los accidentes geográficos.


Dic 10

Día de la Inmaculada

Primero se le fue su fiel amigo, su compañero, su servidor, su amante, el de siempre. Tardó algún tiempo, pero se recuperó lentamente y empezó a disfrutar de los suyos con lejanos recuerdos de treinta y cinco años de vivencias.

Luego…, un mazazo muy grande, demasiado fuerte. En la flor madura de la vida se apagó su niña. Y ya no se recuperó.

Ahora te contesta siempre: “¿Cómo estoy? Pasando”. Así está ella: pasando días, meses, años,… Nada le interesa: ni hijos, ni nietos, ni biznieta, ni… Representa el papel, aparenta, sonríe, visita a sus sobrinas-hijas-amigas para refugiarse en el pasado lejano… Sale de paseo, a escondidas, por donde nadie la vea, no quiere encontrarse con humano alguno, todos le sobran. No rechaza el saludo, ni la conversación, siempre breve, pero desearía mejor no tener ocasión de hacerlos. Ella…

Ella está pasando el tiempo hasta que Dios quiera. Desde que la vela a medio consumir de su niña dejó de dar luz, ella no se recuperó.

8 de diciembre de 2009


Dic 1

José

Entre los naranjos diviso la silueta de José enfundado en el mono verde de trabajo que trajera cuando se jubiló en el aeropuerto.

José está podando los caquis. No tiene ni el oficio, ni la clase, ni la minuciosidad, ni la sabiduría, ni el arte de su primo Juan Bravo Marín. Pero no lo hace mal, el árbol se le queda bien formado; no lo quemará el sol y, llegada la primavera, brotará en tiernas yemas.

Maya ladra tendida bajo un mandarino; otro tanto hace Kera cercana a mí con su omnipresente pelota para jugar; algo más allá, Geo se une a las dos con desgana.

Tras un trecho de sol hacia occidente me acerco hasta el sendajo.

-  José, ¿cómo estás?

Viene hasta mí con una ola de agua en sus ojos. Y recuerdo aquellos ratos en que, sin que te viera nadie, las lágrimas fluían cara abajo ante la impotencia.

- Muy preocupado, me contesta con voz baja, entrecortada. Hoy parece que está un poquito mejor…,    vamos a ver…,      pero…

- Ánimo, hay mucha gente que ha salido. Ella es fuerte…   y… joven…   y…   todo tiene que ir bien.

¡Qué dura es esa verdad que se anuda en la garganta de mi experiencia!

- Ya veremos.                       Estoy muy preocupado.

Y viene a mi memoria que le  digo cuanto me hablaba a mí mismo y le alentaba a mi madre, primero, cuando mi padre y lo que le pretendía hacer creer a mi hermana poco antes de que se nos fuera.

Lo miro. Está algo más viejo, más caído. Y mientras, a duras penas, le intento infundir esperanzas, él se aleja, camino de la tarea, musitando un “gracias”, cubiertas sus mejillas de agua.

Siento el golpe del calabozo en la madera y probablemente la yema que deja en el tronco nacerá tras el invierno.

Y, en su mente, en el árbol de su vida ve que una de las ramas está enferma. Y su “corazón espera también, hacia la luz y hacia la vida,  otro milagro de la primavera”.

1 de diciembre de 2009


Nov 12

Cumpleaños feliz

Carmen:

Un año de vida, de alegría.

Un año de satisfacción cada vez que te vemos, de plenitud.

Un año de esperanza en el futuro.

¡Qué regalo más grande tu llegada!

¡Cuánto te queremos!

Carmen, felicidades.


Oct 31

El Clínico

Hospital Clínico Universitario de Málaga

Hace unas fechas, dos meses ya, sufrí en propia carne la desantención médica en la sala de urgencias del Clínico: pacientes hacinados; falta de profesionalidad en todos los estamentos; desinterés, cuando no desprecio, por cuantos sufrientes había; impotencia en familiares al ver que no se los atendía (cuatro horas se tardó en que un facultativo viera a mi mujer diagnosticada de extrema gravedad en la ambulancia); dejadez en ATS, Auxiliares, Personal de limpieza, Celadores y no sé si había algunos más echándose la pelota unos a otros; excesiva tardanza en acudir a ayudar a quienes ni siquiera tenían familiares; y un largo etcétera entre el que cabe destacar la atención de “algunos privilegiados”,…

He ido hoy de visita a ver a un internado (¡doce días ya para hacerle, sólo, una analítica, una radiografía, una ecografía  y una colonoscopia! ¡Doce días, Dios!). En la planta vi a muchas personas agobiadas buscando a sanitarios sin que aparecieran por ningún lado; en la habitación, una señora se ahogaba; alguien la levantó, según la paciente de al lado, y, sólo cerca de media hora después, vino otro alguien y le puso una mascarilla de oxígeno.

Esto por citar únicamente algunos ejemplos.

No culparé a médicos, que sé que escasean; pero…,  el resto del personal hospitalario abunda hasta el infinito; eso sí, guardando demasiado bien, muy demasiado bien las ganas de trabajar. Salta a la vista.

¿Dónde está la vocación que se presupone a quienes tratan con enfermos? ¿Hay en ellos demasiados derechos, esos que les inculcan los sindicatos, y bastantes menos deberes, que aquí los sindicalistas nunca entran?

¿Quién dice que la Seguridad Social está bien?

Puede que en otros sitios. Quizá en alguna extrema gravedad. Tal vez en alguna operación o actuación de especial renombre para luego salir en la prensa poniéndose los galones y pretendiendo que nos creamos que todo es maravilloso.

¿Hasta cuándo?

¡Por favor!

¡Ya está bien!