Desde un rincón del sur

Jun 7

Algo más que milicia

- Izquierda, ¡ar!

- Media vuelta, ¡ar!

- Paso ligero, ¡ar!

El paso no fue tan ligero, tardó su tiempo. Treinta y tres años y un par de meses. 

Debió haber algo más que milicia en aquellas tardes de convivencia en la residencia de oficiales. Debió unirnos algo más que unos cuantos meses, privilegiados, de mili. No éramos militares de vocación, lo que pesaba sobre manera a las jerarquías del cuartel y, sobre todo, a los chusqueros. ¿Cómo iban a comprender que cuatro mequetrefes lucieran una estrella tras cinco meses de mili? Aún más, ¿cómo, teniendo una estrella, no seguían en el ejército? A los universitarios de las milicias, de la IMEC (Instrucción Militar de la Escala de Complemento), sólo nos interesaba hacer la mili de la manera más corta posible. Y luego, la vida civil.

Debió haber algo más que instrucción, reclutas, tropa, campo de tiro, jura de bandera, guardia de prevención,…

Es cierto que comimos juntos muchas veces, algún conejo al ajillo en los cortijos, algunas salidas a pueblos cercanos (recuerdo Níjar, su cerámica, su taller de alfombras tan secular), bastantes dominós,…

…, y charlas, bastantes charlas, Juani Cruz para ti, todo; yo te ganaba, Santi, siempre, y Pablo, nuestro primer, y por entonces, único fruto, de meses. Deseando siempre la llegada del fin de semana, ¡qué largas se hacían en el campamento!, para ir a darles un abrazo; descontando días para licenciarnos…

Debió haber algo más…

Ayer parecía que hubiéramos estado siempre juntos, que hubiéramos sido partícipes de todos los acontecimientos familiares, los tuyos y los míos, que…

Gracias, Pepe, por tu interés en el encuentro treinta y tres años y dos meses después. Lo vivimos intensamente.

Nos seguiremos viendo.