Unos vecinos nuevos han colocado un letrero en el portón de su finca: “Arroyo granjero”. Cierto que los azulejos son muy elegantes, pero el contenido dista de la realidad.
En el paseo vespertino hablamos con Juan Serrano y su mujer, andariegos como nosotros.
- Juan, ¿no es arroyo Grajero?
- Yo estoy en que sí, a mí me parece que ésos se han equivocado.
- Mi suegro siempre dijo Grajero; además granjero viene de granja y aquí, que yo sepa, no hubo ninguna nunca.
- Claro, claro. En los mapas y en todos lados aparece Grajero; en la escritura de mi finca pone: limita con el arroyo Grajero. Esos se han equivocado. Además las granjas son de ayer de mañana, se oían de los Estados Unidos. Pero, ¿qué son los Estados Unidos? …tres días contando pasado mañana.
Cada pareja siguió su camino. Nosotros, rumiando esa verdad incuestionable sobre la escasísima historia de los norteamericanos.
Debemos preguntar a los viejos del lugar el nombre de los accidentes geográficos.