Los hay que están siempre alerta y quizá, como si fueran un felino cualquiera, agazapados esperando encontrar la errata, el fallo con el que mostrarle ufanamente al errante el mismo e, incluso, darse ciertos aires de grandeza, de creerse superior al pecador. Esto ha ocurrido con el vocablo “reinstauración” que aparece en el cartel que la Cofradía de la Vera-Cruz ha publicado. Han aseverado y criminalizado la no existencia de la misma en el diccionario de la RAE, han presumido de su sapiencia, han…
¿Por qué no buscamos antes qué posibilidades tiene una palabra para que sea válida? ¿Por qué no nos informamos antes en fuentes autorizadas sobre el buen uso y la corrección de la misma?
En el caso que nos ocupa podían haber indagado en los diccionarios de los eminentísimos Doña María Moliner y D. Manuel Seco; estudiado la formación de sustantivos a partir de un verbo; o rastreado las múltiples entradas que el susodicho vocablo, omnipresente en todos los campos del saber y trabajo humanos, tiene en Google.
Va siendo necesario que desaparezcan estos “maestrillos de al cuarto” y que luchemos de verdad por la pureza del lenguaje.