Jóvenes
Tras un despertar ceniciento, en la lejanía el campo se despereza alegre y dorado.
Los alumnos, plomizos muchos, rebuscan en los rincones olvidados de su cerebro algunos conceptos con que responder a las cuestiones del ejercicio.
Quedan pocos a quienes les importe saber, aprender, aprehender todo. La inmensa mayoría, convertida en masa, abandona cualquier interés cognitivo para sumirse en ese mundo amorfo lleno de programas basura, tuentis, vida fácil,…
Observo con pena y altísimo desprecio una juventud engendrada en la opulencia, caminante en el “no me gusta”, la vagancia y la pereza, carente de obligaciones y reivindicante de múltiples derechos por cuya consecución no movieron un solo dedo.
Miro con preocupación a ese puñado de jóvenes anhelantes de un futuro digno, trabajadores incansables y, por ello, menospreciados, postergados y repudiados por sus compañeros.
Que el futuro premie y recompense a estos jóvenes para bien y subsistencia de la inanición de los anteriores.