Carta a los alumnos

Queridos alumnos:

Ha llegado la hora de despedirnos.

Unos habéis pasado cuatro cursos y pico conmigo; otros, tres; algunos, el presente.

Sé muchas cosas vuestras, académicas y personales (gustos, familia, ilusiones, amores,…). También vosotros sabéis bastantes mías,  aunque no me prodigué mucho en anécdotas.

Juntos hemos aprendido mucho: vosotros de mí y yo de vosotros.

A la hora de examinar estos años creo que hay un balance positivo. Indiscutiblemente podía haberos enseñado algo más o bastante más. Podía haberme dedicado más a que entendieseis en profundidad textos o a que leyeseis mejor o a incidir en la historia de la literatura o…

Pero puse todo mi empeño en que dominaseis el idioma en todos sus entresijos. De pequeño aprendí que quien sabe un idioma reina en el mundo.

Sé que os falta mucho que aprender. También a mí. Mientras más se sabe, más se da uno cuenta de lo que le queda por conocer, pues el desconocimiento de la sabiduría aumenta en proporción geométrica a tu aprendizaje.

Creo que, en líneas generales, nuestras clases fueron amenas, nos reímos, comentamos cualquier asunto de actualidad, nos fuimos a otros mundos colaterales a la explicación, a otras culturas, a la historia, a la geografía,…

Trabajamos bastante, mucho. Yo, también. Las clases hay que traerlas preparadas y yo lo hice. Lo sabéis.

Corregimos todo, creo.

Siempre fui con la verdad por delante, nunca fui a cogeros si no hicisteis algo.

Puntué lo positivo que presentasteis que, gracias a Dios, fue mucho.

Pretendí ser imparcial en mis juicios políticos, deportivos, incluso de verdes y moraos, a pesar de mi manifiesta tendencia desde pequeño. Siempre respeté la opinión, creencia o gusto de cualquiera de vosotros.

Quise enseñaros la vida, ejemplos del acontecer diario, de vuestro futuro, seriedad en el trabajo, puntualidad, disciplina con vosotros mismos, entrega, colaboración entre vosotros, saber estar en cada momento.

Me hubiera gustado haberos llevado a la universidad, pero no es posible. Me ha faltado un año. Mas no os preocupéis, estáis en el buen camino, tenéis un bagaje almacenado que sabréis sacar a flote cuando lo necesitéis.

Gracias  a cuantos os preocupasteis por mi salud en determinados momentos; a algunos, muy especialmente. Obviamente, me imagino que otros rezaron a algún santo para que la baja durara mucho tiempo. Es una broma.

Si en algo ofendí a alguno, ruego me disculpe. Nunca fue mi intención.

Y para terminar dos últimos consejos que me habéis escuchado múltiples veces:

Uno, que es lema en mi casa desde siempre, el proverbio chino: si lo oigo, lo olvido; si lo leo, lo recuerdo; si lo hago, lo sé.

Dos, que estuvo conmigo desde mi infancia en mi Arriate natal: “Si otros lo han conseguido, yo también”.

Que la vida os trate bien. Os lo deseo de todo corazón. No desfallezcáis nunca. Sed fuertes y luchad. Soñaré, y espero vivir para verlo, que muchos de vosotros llegáis muy alto.

Muchas gracias por todos estos años.

Alhaurín el Grande, 8 de junio de 2011

Pedro Gómez Gamarro