Querida Loli, querida hermana:
Tenías esta mañana esa carita sonrosada de la foto que te hice el día de tu boda en el Paseo Marítimo, subida tú en el poyete, llena de ilusiones, objetivos y felicidad. ¡Qué diferente el día! Esta mañana no había ya nada, sólo tu cuerpo, sin hálito, y todos cuantos te acompañamos aquel día rotos, salvo papá, claro, que seguramente te acompañará y estará contigo ahora. ¡Qué dura es la vida! Para ti, que no podrás disfrutar de las semillas que fuiste sembrando en tus hijas y te has ido cuando están a medio camino o casi iniciándolo. Para todos nosotros, que no disfrutaremos de tu sonrisa y tu servicialidad pronta siempre.
La tierra humedecemos al caminar, al recordarte en tantos sitios vividos, saboreados, amados juntos. Si alguien con poder hay a tu lado, ruégale, fuérzale para que cuide de los tuyos mejor que tú lo hiciste si fuera posible. Un abrazo. Pedro.
Alhaurín el Grande, 3 de abril de 2006
¡Qué difícil olvidar lo incomprensible!